3 lecciones de vida que me enseñó ALF

Cuando era chico miraba ALF, una serie de televisión que me hacía reir mucho.

ALF era una extraterrestre muy simpático y divertido. Su historia comienza cuando tiene que abandonar su planeta Melmac y su nave se estrella en el techo de una casa de familia.

Allí “los Tanner” lo cuidarán y lo ocultarán para que no sea descubierto por la sociedad. Imaginate que un vecino que ve que tenés un extraterrestre en tu casa podría denunciarte tranquilamente.

Por esta razón, ALF pasaba sus días en la casa mirando televisión y haciendo travesuras: en múltiples descuidos rompía las vajillas del hogar, compraba por teléfono costosas porquerías, desordenaba toda la casa haciendo experimentos y hasta quería comerse al gato llamado “suertudo”.

Pero a pesar de todo, ALF tenía buen corazón.

Luego de ver varios episodios he aprendido un montón de cosas sobre ALF y en este artículo quería compartir con vos tres lecciones de vida que este extraterrestre me ha enseñado:

Lección #1: Tener sentido del humor

ALF era el único sobreviviente de su especie. En cierto punto estaba solo y sin embargo no vivía todo el año amargado. Por el contrario estaba de buen humor.

¿Cuántas veces al día nos reímos, hacemos reir o nos tomamos las cosas con sentido del humor a pesar de los problemas que podamos tener?

Tenemos demasiadas preocupaciones y responsabilidades como para estar siempre serios. El humor te ayudará a descomprimir la situación y a encontrar nuevas respuestas.

Si hay una situación adversa que te molesta, en lugar de quejarte buscale el lado humorístico. Hay que aprender a reirnos más.

Lección #2: Saber relajarse. Ocio y entretenimiento full time

Si hay algo que admiraba de ALF era su capacidad para estar relajado y divertirse todo el tiempo. Cantaba, experimentaba, miraba televisión, aprendía magia o alguna otra habilidad y se la pasaba comiendo.

Me daba la impresión que se dedicaba a disfrutar el presente.

Si bien nosotros tenemos que trabajar y cumplir con nuestras responsabilidades diarias, quizás podamos implementar la lección de “disfrutar más el aquí y ahora” y desconectarnos un momento de los problemas, preocupaciones o situaciones laborales.
Me cuesta relajar la mente y no hacer nada por ejemplo. Al vivir en la ciudad todo el tiempo tengo que estar haciendo cosas. ¿No te pasa lo mismo?

Alcanza con que observes a ALF para darte cuenta que siempre estará haciendo algo para divertirse. Ya se que somos adultos y no podemos seguir paveando con nuestro tiempo. Pero vamos! Relajá un poco!

Lección #3: Tener buen corazón

ALF era bueno, más allá de las travesuras que hacía. En el fondo, siempre iba a hacer el bien. He visto como mediante pequeños gestos ayuda a superar los problemas que cualquiera de los integrantes de la familia podía tener. ALF estaba en las buenas y en las malas (tampoco se podía ir muy lejos) pero bueno, ayudaba con su sabiduría desde donde podía.

Y acá viene la lección más grande. Más allá de estar disfrutando uno y pasándola bien, también tenemos que estar atentos a nuestro entorno y ver cómo podemos ayudar. Así se trate de la familia, los amigos o el vecino.

Yo no se como era en Melmac, pero en este planeta me parece que falta aún un poco más de solidaridad, de buenas acciones y de pensar un poco más en el prójimo.

Por eso te invito a reflexionar y preguntarte lo siguiente ¿Qué puedo hacer hoy para ayudar a [persona/s] a [tener/lograr/aliviar]...?

Para finalizar te comparto un video de uno de los episodios para que lo veas y rías un rato. Si ahora no estás con mucho tiempo podés adelantar hasta el minuto 2.50 y ver la parte cuando el canta.

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