5 Estrategias para terminar lo que empezaste antes de que sea demasiado tarde

Lo admito. Es difícil terminar algo. Inclusive este artículo.

Preferimos dejarlo al 80% (o menos) antes que seguir gastando tiempo, energía y dinero.

Después de todo, al menos lo intentamos….

Conozco casos de personas que comienzan una carrera Universitaria y la abandonan a los 3 años.

Otras, que empiezan un emprendimiento laboral y a la mínima frustración lo dejan.

Están las personas que estudian para adquirir una nueva habilidad y al cabo de unos meses se aburren y no practican más. “Es muy difícil” “Al final no soy bueno para esto” susurran por los pasillos.

No se quedan atrás los que empiezan un libro, una canción o pintan un cuadro y lo dejan a medio hacer (yo encajaba muy bien en esta categoría)

Y así podemos encontrar otra decena de ejemplos.

Reconozco que hacer algo al 100% es super difícil.

Es preferible procrastinar. Eludir. Olvidar. Mirar para otro lado, relajarnos y disfrutar la vida.

Y suena lógico si nos preguntamos: “¿Para qué nos metimos en este embrollo?”
“Dejémoslo ahora. Mejor tarde que nunca”... Nos respondemos a nosotros mismos

Pero el problema está en que sin darnos cuenta, adquirimos un patrón de comportamiento para toda nuestra vida: “Dejar las cosas a medio hacer” “No terminar nada de lo que empezamos”.

En el largo plazo esa conducta nos puede estancar.

Porque el desarrollo personal trata de eso. De crecer como seres humanos. De mejorar, de vencer obstáculos, miedos, salir de nuestra zona de confort y dar otro paso hacia adelante.

Y si sos de las personas que tiene la costumbre de abandonar y dejar todo lo que empezaste así se trate de un simple curso de inglés, quizás es momento de hacer un cambio de hábitos y comprometerte a realizar ese esfuerzo adicional que te permita finalizar algo por una vez en tu vida.

A continuación te comparto algunas estrategias o ideas para tener en cuenta.

#1 Ser paciente

Todo lleva tiempo. Los buenos resultados tardan en aparecer. Un excelente escritor, físico, matemático, pintor, cantante, cocinero, experto en finanzas, cineasta, contador, abogado, dentista, artesano o cualquier persona de otra profesión deben su conocimiento y habilidad al estudio y al aprendizaje permanente. A la práctica eterna. Horas, horas y más horas practicando. Día, noche, fines de semana, feriados, vacaciones.
No te frustres cuando algo no funciona o no te sale como esperabas. “Persevera y triunfarás” dice la famosa frase.

2# Determinar objetivos realistas

Si bien hay que pensar en grande, tampoco hay que ser iluso. Me parece bien que los autores de varios libros te propongan tener una mentalidad millonaria de riqueza total y absoluta.

Pero vamos por parte.

No se puede pretender escalar el monte Everest (8848 metros) cuando ni siquiera nunca en tu vida elegiste la escalera antes que el ascensor para llegar a tu departamento.

No se puede intentar trotar una maratón de 42km cuando te fatigás con solo ir al supermercado de a la vuelta de tu casa.

No podés pretender pintar una Gioconda cuando no sos capaz de terminar un cuadro de 10x15 a un solo color.

Y ni hablar de escribir un libro best-seller cuando para terminar de escribir una hoja en word, tuviste que copiarte de tu compañero de clase.

Vamos por parte.

3# Simplificar lo más que puedas

La simplificación ayuda a quitarnos presión de encima. Una vez mi profesor de canto me dijo: “Hay que quitarse la complejidad, simplificar e ir agregando de a poco…”

Me pareció un buen consejo, dado que al principio, yo le agregaba capas de dificultad sin saberlo. Quería cantar y tocar la guitarra al mismo tiempo (dificultad adicional innecesaria), quería cantar en inglés (segunda dificultad adicional innecesaria) y a su vez había elegido una canción de Coldplay de difícil interpretación (tercera dificultad adicional innecesaria).

A lo que voy es que para el nivel que tenía al comienzo, era necesario quitarme complejidad para poder avanzar y no frustrarme. Luego con el tiempo y cientos de horas de práctica, se irían agregando esos niveles adicionales de dificultad más acorde al nivel en el que estaría.

¿Cómo podemos aplicar este concepto?

Hagas lo que hagas, ir despacio, sin prisa pero sin pausa. Simplificar las tareas, eliminar lo superfluo y enfocarnos solo en lo importante.

#4 Sacar fuerzas de donde no las haya

Retomar con la tarea. Los primeros quince minutos serán los más difíciles de tu vida. Luego de ese tiempo, la inercia te llevará por el rumbo deseado.

En este momento, mientras escribo este artículo, mi barrita de energía se está agotando. Quizás me extendí demasiado.

Me veo tentado a chequear el E-mail, Facebook, merendar y mirar una película. Siento que estoy al 90%. Me falta poco. Pero voy a hacer una pausa.

Quiero dejar este artículo inconcluso.

La quinta Estrategia queda en manos de los comentaristas del Blog.

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