Cómo incorporar el hábito de hacer las cosas y dejar de postergar tus tareas vitales

Cuanto menos hacemos, menos queremos hacer. Todo nos da pereza.

Realizar actividad física, empezar la tesis, practicar dibujo, terminar el trabajo práctico, escribir este artículo, anotarnos para el curso de cocina, estudiar para rendir el examen final, preparar la bendita planilla de Excel para el trabajo, levantarnos más temprano.

Absolutamente todo.

Nos hemos amigado nuevamente con la procrastinación y venimos postergando las cosas desde hace más de cinco meses.

Si es tu caso, bienvenido al club de “Procrastinadores de Elite”, un espacio donde las cosas no se empiezan y por ende tampoco se terminan. El requisito para permanecer es único: “postergar forever”

¿Por qué es tan difícil hacer las cosas?

Porque requieren esfuerzo que no estamos dispuestos a realizar.
ESFUERZO con mayúscula. Con todo el peso de la palabra.

En lugar de estudiar, ¿acaso no es más divertido sentarme en el sillón a mirar una serie de televisión o una película?

Claro que sí.

Pero quizás esto sea conveniente como una excepción y no como un hábito de vida en donde damos prioridad a las distracciones en lugar de enfocarnos en las cosas que verdaderamente importan para nuestro crecimiento personal.

¿Cómo incorporar el hábito de hacer las cosas?

Haciéndolas.

No hay nada que pensar.

Si damos un segundo a nuestro cerebro para que acomode sus ideas, probablemente obtendremos como respuesta un “no tengo ganas” o “mejor ahora no”
(Mi favorita es “algún día”)

En lugar de dar tanta vuelta al asunto, es mejor ponernos manos a la obra. Pasar a la acción de forma inmediata.

Pero no tratando de escalar el monte Everest, sino dando pequeños pasos y tratándolos de mantener a lo largo del tiempo.

Tiene que resultarte lo suficientemente fácil como para que lo puedas realizar.

¿Querés mejorar tu estado físico?

Salí a caminar 20 minutos. Elegí la escalera en lugar del ascensor. Utilizá tu bicileta que está juntando polvo. Realizá una breve sesión de abdominales de 15 minutos.
Hoy. No mañana, no el mes que viene. No dentro de cinco años.

HOY.

Si es necesario y juntaste algo de fuerzas, dejá de leer este artículo para salir a hacer un poco de ejercicio AHORA mismo.

¿Querés realizar tu tesis de grado?

Abrí un documento de Word y empezá a escribir palabras, ideas, algunos párrafos. Que no te lleve más de 10 minutos. Mañana repetirás el ejercicio.
No importa si la entrega consta de 300 páginas. Escribí solamente un párrafo para comenzar y ya habrás avanzado un casillero.

¿Cuándo?

HOY.

¿Querés comer más sano y mantener una dieta saludable?

“El lunes empiezo”

No querido lector. Tiene que ser HOY.

Realizá una búsqueda en Internet de alimentos saludables, elegí uno y tratá de incorporarlo a tu dieta gradualmente. Lo mismo para dejar de ingerir o reducir aquellos que no lo son.

¿Querés escribir, pintar, dibujar, mejorar tu segundo idioma, modelar objetos 3D?

Si no tenés el hábito de hacerlo, hay que practicar un poco casi todos los días hasta que ya tengas el hábito incorporado.

“Pero no siento inspiración” “No se que dibujar” “No me aparecen las ideas para escribir nada”

Me pasó un millón de veces. Me sentía bloqueado y no avanzaba. Pero el bloqueo no solo venía porque no sabía qué hacer. Sino porque pretendía hacer una mega obra maestra. Eso sí que me frenaba…

No te auto exigas más de la cuenta y la idea es practicar mediante pequeños ejercicios. Podés establecer una mini-rutina de trabajo para adquirir constancia y así durante varios meses te encontrarás en progreso constante.

¿Cuándo es el mejor momento para practicar lo que sea?

HOY. No esperes que las ideas aparezcan, ni sentirte en sintonía con el universo. Si sos un queso dibujando, escribiendo, componiendo, haciendo trucos de magia, hablando en público o cualquier habilidad que se te ocurra, no es para preocuparse. No nacemos sabiendo las cosas. Y para dominar cualquier habilidad se requieren muchísimas horas de práctica.

No tiene sentido en pensar en todo lo que te queda por delante. Si es algo que disfrutás hacer, tratá de practicar aunque sea un poquito todo los días.

Algunas Conclusiones

Hoy es un buen día para comenzar a hacer lo que venís postergando hace tanto tiempo.

¿Por qué no mañana o la semana que viene?

Porque puede haber imprevistos u otras cuestiones que atender. Entonces son más excusas para seguir procrastinando.

Cada tarea requiere un esfuerzo de nuestra parte que nos consume nuestra barrita de energía. Si necesitamos dar ese paso adelante y mejorar en lo que hacemos, quizás lo más conveniente sea tratar de cambiar una sola cosa por vez. No todo junto.

Incorporar el hábito de hacer las cosas puede ser una tarea de largo plazo que sin duda rendirá sus frutos.

Porque no es algo que te servirá para un área de tu vida. Sino para toda tu vida.

Por ejemplo: El que sale a entrenar para una maratón, de cierta forma está ejercitando su disciplina y fuerza de voluntad que después podrá aplicar a otras áreas de su vida. No solo se beneficia el aspecto físico, sino también el mental. Y quizás el hecho de haber entrenado durante un año para una maratón te da la energía necesaria para realizar otros logros a nivel de estudio o trabajo.

Por el contrario la persona que está habituada a dejar una cosa por la mitad y no la resuelve, suele aplicar este comportamiento al resto de las cosas. Empiezan una carrera y la dejan, empiezan un emprendimiento y lo dejan, empiezan a estudiar un idioma y lo dejan. Todo por la mitad. A medias tintas. Y esto trae frustración.

Para finalizar te comparto un video que me motivó bastante y te realizo la siguiente pregunta:

¿Qué cosas o tareas te cuestan mucho trabajo comenzar, mantener o terminar?

Comentarios

Mer
Mar, 30/06/2015 - 3:26pm

Qué difícil creer en nosotros mismos. Pero hay que escuchar al corazón, y seguir adelante.

Mariano
Jue, 02/07/2015 - 10:34am

Totalmente de acuerdo.

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