Estresados por todo lo que hay que hacer

Cada cosa que tenemos que hacer, por más simple e inocente que parezca, es algo que se suma a nuestro sobrecargado estilo de vida.

Y es increíble cómo a lo largo del año vamos agregando tareas sin medir el verdadero impacto que pueden llegar a tener en nuestra salud física y mental.

Antes era una persona que creía que podía con todo. A lo largo de la semana practicaba guitarra, estudiaba canto, hacía sesiones de gimnasia en casa, iba a trotar, jugaba al fútbol, escribía en este blog, leía, miraba una serie de televisión, iba a dibujo, trabajaba, hacía los quehaceres domésticos, salía con amigos, etc.

Todas esas actividades super divertidas llenaban mi alma y me enriquecían desde algún lugar.

Hasta que un día noté que por alguna razón me estaba estresando.

Mi semana se había convertido en una agenda estricta de cosas por hacer, y si bien en su mayoría eran hobbies, mi personalidad disciplinada me inducía a realizar progreso en cada actividad que practicaba.

Tenía que estar en forma y por ende mantener una rutina de ejercicios, tenía que mejorar en canto, tenía que terminar el libro o la serie de televisión, tenía que progresar a nivel profesional y así con muchos más “tenía o debería”.

Y sin darme cuenta me había puesto la capa de superhéroe nuevamente. “Puedo con todo” pensaba.

Pero estaba equivocado...

Hacia el cambio: Simplificar nuestra vida lo más posible

Hoy en día tengo un enfoque algo diferente: trato de ser más selectivo con las cosas que realizo. Reduje mis tareas en gran parte y si bien me quedan algunas cosas por mejorar me siento más tranquilo en general y con menor ansiedad.

Aprendí a decir que no, a reconocer que no puedo con todo, a postergar algunas cosas, a reducir mis objetivos y a enfocarme en lo que verdaderamente es importante para mí en el largo plazo.

De alguna manera cuando tenés menos cosas para hacer es aliviador. Disponés de mayor tiempo para el descanso, ganás claridad y foco en lo importante, disminuís tu parloteo mental y mejorás la calidad de lo que hacés.

Hay un refrán que me gusta mucho y que dice “el que mucho abarca poco aprieta” y trato de tenerlo presente de vez en cuando.

Ahora te preguntarás ¿Cómo simplificar y hacer menos cosas?

Quizás el primer paso es tomar conciencia de cómo es tu semana y ver si podés recortar algo y dejarlo para otro momento. La realidad también nos indica que la mayoría de nosotros tiene como base alguna de las siguientes actividades / tareas / responsabilidades (las dividí en tres grupos ordenadas quizás por necesidad)

Grupo 1

  • Estudiar
  • Trabajar
  • Hacer los quehaceres domésticos (cocinar, lavar la ropa, limpiar el departamento)
  • Criar una familia
  • Cultivar las relaciones sociales
  • Dedicar tiempo a los trámites (ir al banco, pagar las cuentas, etc)

Tareas que por cierto sumadas nos demandan entre ocho y catorce horas diarias.

Grupo 2

A la base de responsabilidades de arriba podemos agregar una segunda capa con:

  • El mantenimiento de las cosas (el auto por ejemplo)
  • Ordenar, limpiar o mantener los objetos que tengamos (libros, gadgets, tv, ropa)
  • Interactuar en las redes sociales / internet
  • Gestión del correo electrónico
  • Cuidado de la salud (gimnasio, natación, yoga)
  • Iniciar nuevos proyectos

Quizás esta segunda lista de tareas nos insumen unas diez horas semanales.

Grupo 3

Finalmente están las actividades relacionadas tal vez al entretenimiento y tiempo de ocio:

  • Bailar, pintar, dibujar, cantar, tocar la guitarra
  • Leer, ver películas o una serie
  • Escribir
  • Pasear

Cada una de las cosas mencionadas arriba tiene sus ramificaciones y pueden resultar en algo tan complejo o simple como lo decidas.
Por ejemplo el item “Interactuar en las redes sociales” puede agregarle caos a tu vida cómo así también tener que mantener un auto o leer cuatro libros a la vez.

Si a estas actividades le vás sumando cosas, tarde o temprano vas a terminar con estrés, ansiedad o algo por el estilo.

¿Por qué?

Porque no somos robots. Tampoco superhéroes.
Y sin embargo vivimos con sobrecarga de cosas y sobre estimulados todo el tiempo.

¿Y qué hacemos para compensar y estar mejor?

Agregamos dos días a la semana yoga, meditación o gimnasio. Es decir, más actividades.

Algunas Conclusiones

Más allá del estilo de vida que tengas actualmente, amerita una breve reflexión al respecto y quizás llegués a la conclusión de que podés simplificar y recortar algunas actividades.

Al principio te va a resultar difícil decir que No y renunciar a algunas cosas. Pero en el largo plazo me parece un buen hábito aprender a ser selectivos y tratar de tener un estilo de vida con pocas cosas para hacer pero esenciales y que nos llenen de felicidad.

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