La aparente inocencia de los pequeños gastos

Nunca me voy a olvidar de aquel día que tomé el coraje suficiente para darme de baja en mi plan mensual de celular y pasarme a tarjeta. ¿Cómo voy a hacer eso?.. es muy rata pensé…

Mes a mes la compañía de teléfono estaba aumentando silenciosamente el monto de mi plan y casi por inercia ya tenía un costo fijo de $180 (pesos argentinos por mes).
Al principio uno dice: “No es nada”. Y puede ser, pero la realidad es que no uso mucho el teléfono y con el wifi-hogareño más una carga de $40 por mes, podía arreglármelas sin problemas. Luego con el tiempo me di cuenta que no era nada grave y había sido una buena decisión pues pasé de gastar $2160 al año a tan solo $480. La diferencia ahora la podía destinar al ahorro, a otros gastos necesarios (comida) o bien a gastos de algún futuro viaje.

Como este ejemplo hay miles y siempre uno cree que un pequeño gasto (mensual) no es nada. Sin embargo si empezamos a sumar todos nuestros pequeños gastos y calcular cuánto se nos va al año, nos vamos a dar cuenta de que el efecto de cada “gasto inocente” puede ser devastador.

Te invito a analizar el gasto del cable. Por mes pago cerca de $380. Al año son $4560!! Todo este dinero podría destinarse tranquilamente al ahorro. Y quizás el cable se podría eliminar directamente (de setenta canales veo tres..) o bien reemplazarse con opciones más económicas como Netflix. Estarás pensando…”Pero toda la vida tuve cable..” Y quizás te cueste imaginarte una vida sin cable pero te aseguro que no pasa nada. Solo da miedo al principio.

Además de los gastos del cable, se me vienen a la mente posibles pequeños gastos que podríamos tener: alguna suscripción a recibir el periódico en el hogar, compras innecesarias que hacemos en el supermercado (esos gustitos...), el cafecito de máquina por la mañana, aquel colectivo diario que nos tomamos para ir a trabajar estando a quince cuadras del trabajo (cuando se puede ir en bici o caminando), cuotas de la tarjeta de crédito, etc.

Muchos de los gastos fijos que tenemos por mes son inevitables, pero muchos otros podrían ser reducidos o eliminados completamente. Y en este artículo te invito a que pongas bajo la lupa a todos aquelllos pequeños gastos que supuestamente no hacen daño pero que con el tiempo tienen un efecto multiplicador considerable.

No se trata aquí de privarnos de gustos, de vivir sin gastar un peso o de ser tacaños. Se trata de no subestimar los gastos que tenemos por mes, por más pequeños que sean. Ya que los ingresos por lo general vienen de una sola fuente. Y los gastos vienen de muchas fuentes…

Hay muchos servicios para suscribirse, cuotas de tarjeta que pagar, gustos que nos queremos dar y compras innecesarias por realizar...

Todo suma.