Lectura para un fin de semana - "La Vida en los Bosques" de Thoreau - Sobre la simplificación de la vida y reducir a lo esencial

Al fin llegó el día.

Terminé de leer el texto “La vida en los Bosques” de Henry Thoreau.

Por alguna razón lo venía postergando hace meses. Y solo eran treinta páginas.
No era tan difícil después de todo. ¿O sí?

Debo reconocer el buen trabajo de seguimiento que me hizo Mer (una gran amiga) ya que sistemáticamente (cada 30 días) me preguntaba si había leído el texto.

Insistía y tenía sus razones...

Un día las excusas se me terminaron. Ya no sabía qué decir...

Pero hoy (un martes gris de tenue llovizna) me encuentro en condiciones de cantar “la posta”

Si, leí el texto!!

Y está muy bueno!!

Amerita una lectura pausada y concienzuda. Es verdad.

Por eso, si sos una persona que vive a las apuradas ni lo intentes. La forma de escribir de Thoreau te va a sacar de quicio. No encontrarás vértigo y ese será tu mayor problema.
Necesitarás estar con la mente tranquila para poder absorber lo mejor de cada oración.

Más allá de tu personalidad, te lo recomiendo. En un fin de semana podés leerlo (yo tardé más de cinco meses)

A preparar un buen té, relajarnos y pensar....

En este artículo quiero compartir las reflexiones que Thoreau me ha planteado.
Hay muchas cosas que se pueden aplicar en la vida cotidiana hoy mismo y otras que reclaman una reflexión más profunda (ya que implican cambios radicales en nuestro estilo de vida)

A lo largo del texto hay un tema central que trata sobre lo esencial de la vida y que nos abre el interrogante para descubrir cuántas cosas necesitamos realmente para ser felices.

Pero Thoreau no se contenta con esa reflexión solamente. Avanza aún más hincando el dedo en lo más profundo de nuestra alma para despertarnos del letargo.

Estate listo para lo que viene...

#1 Reducir a lo esencial. Simplificar

Al vivir dos años en los bosques Thoreau se da cuenta que en realidad las cosas que necesitamos en la vida son muy pocas y se podría reducir a lo siguiente: alimento, refugio, ropa y combustible. No más.

Y es interesante, porque cuando estoy de viaje reflexiono sobre lo mismo.
Me doy cuenta de que llevo en mi mochila y valija todo lo necesario.

No necesito un televisor de 42 pulgadas, tampoco de un super placard que almacene 200 kilos de ropa y mucho menos de un set de 500 cubiertos (incluyendo las copas de vino) para agasajar a los invitados. Tampoco mi colección de 32 libros. Ocupan lugar y peso.

Viajar te obliga a seleccionar. A reducir a lo esencial. Obviamente hay gente que no puede con su genio y en el aeropuerto se pasean con tres valijas de 25 kilos cada una. Pero bueno, es un avance. Al menos no llevan la casa entera.

¿Cuántas cosas realmente necesitamos?

Todavía no encontré respuesta. Pero mi intuición la esboza…

Y no es necesario viajar para practicar el minimalismo. Basta con que mires ahora a tu alrededor y veas todas las cosas inútiles e innecesarias que almacenás en tu hogar. ¿No te mudaste todavía? Ahí lo vas a sentir de verdad...

Las cosas ocupan lugar, hay que cuidarlas, ordenarlas, limpiarlas. También cuestan dinero.

- Qué lindo autito! ¿Cuánto vale?

- Me salió $250.000 pesos. Pero no hay problema porque lo saqué en 208.3 cuotas de $1200 pesos.

Hay una película que recomiendo y se llama “El precio del mañana”. En una sociedad futurista la gente tiene un reloj insertado en su brazo que muestra cuánto tiempo le queda de vida. Y en lugar de comprar cosas con dinero, compran las cosas con su tiempo.

Entonces por ejemplo si vas a comprarte un televisor, pasás el brazo por la maquinita y te descuentan un mes de vida. Si vas a comprarte un auto, te descuentan tres años de vida y así sucesivamente. Todo se paga con tiempo hasta que se acaba.

¿No me creés? Te invito a ver el trailer de la pelicula.

Volviendo a Thoreau cito un fragmento para complementar este tema de reducir a lo esencial. Ya que no solo se trata de adquirir menos cosas, sino también de llevar una vida austera en general y por qué no, minimalista en todas sus dimensiones.

Fragmento del texto: ¡Simplificar, simplificar! En lugar de tres comidas por día, no comas más que una si es preciso; cinco platos en lugar de cien; y reduce todas las demás cosas en esa proporción

Y esta idea la podés aplicar no solo a la comida, pero si a la completa lista de actividades que tenés que cumplir en la semana. Quizás tratar de hacer menos cosas. Simplificar.

Te aseguro que tu mente estará más tranquila.

#2 Ser personas más reflexivas. Tomar el control de nuestras vidas

Fragmento del texto: “Todo hombre tiene como tarea hacer su vida digna, hasta en sus menores detalles, de la contemplación de su hora más elevada y crítica.”

Cuando las cosas no salen como queremos, nos quejamos. Le echamos la culpa al entorno y miramos hacia afuera para buscar responsables.

Que el trabajo es una porquería, que está lluvioso, que no tengo tiempo, que esto y que lo otro.

Thoreau nos invita a ser personas más reflexivas, a quejarnos menos y a tomar el control de nuestras vidas.

¿Cuándo fue la última vez que te pusiste a pensar en ti mismo?

Pensamos en la final de Roland Garros como un hecho trascendental. Y no muy atrás se queda la final de la Champions League que jugarán próximamente Barcelona y Juventus.

¡Estos si que son temas de importancia! Sobre todo cuando pasamos horas frente al televisor observando el trabajo de los demás. Ya sea los deportistas, los conductores de algún show o viendo como trabajan los periodistas.

Pero atención: También nos deleitamos con las últimas curiosidades de YouTube o nos endulzamos con un jugoso Meme publicado en Facebook.

Sin embargo creo que no destinamos ni diez miserables minutos al día para pensar sobre nosotros mismos. No reflexionamos sobre lo que hicimos ya sea bien o mal, qué es lo que estamos haciendo hoy y hacia dónde vamos con nuestro accionar.

Si pudiéramos ser personas más reflexivas (y no se necesita ser un monje budista), llegaremos a conocernos mejor internamente, aprenderemos a identificar nuestros miedos y a combatirlos. Trataremos de aspirar a un estilo de vida con el que estemos a gusto. A tomar el control de nuestras vidas de la mejor manera posible.

Adicionalmente Thoreau hace énfasis en “la mañana” como un excelente momento del día para aprovechar en toda su magnitud.

El amanecer es glorioso y si podés contemplar uno, sentite una persona afortunada (esto último lo digo yo)

Por las mañanas se podría reflexionar. Quizás con solo levantarnos 15 minutos más temprano de lo habitual...

Pero me levanto a las 6am! No me puedo levantar antes!

Te entiendo. Creo que yo tampoco podría. Pero tal vez en otro momento sí...

Recién inventé esta frase en inglés. No se si existe o está bien escrita pero suena bien.

“Think and change your reality” (Piensa y cambia tu realidad)

#3 Vivir más despacio

Fragmento del texto: ¿Por qué debemos vivir con semejante apresuramiento y desperdicio de la vida?

Me lo pregunto todos los días. Trato de vivir más despacio pero no es fácil. La vida en la ciudad te exige velocidad. Sino “te pasan” por encima.

Una pista que tengo a mi alcance es que vivimos deprisa para cumplir con nuestra agitada agenda.

Cargada de tareas, trabajo, responsabilidades, eventos sociales, salidas. No cabe un alfiler más. Y ante tal magnitud, nos sentimos obligados a vivir a las apuradas para llegar a tiempo a todos lados.

Nos levantamos y vamos al trabajo. Pasamos unas once horas afuera de nuestro hogar y cuando volvemos, nos quedarán unas cinco horas restantes de poca energía para destinar a: estudiar para la facultad, ir al gimnasio, hacer los quehaceres domésticos (lavar la ropa, cocinar, ir al supermercado), cuidar a los críos, mirar nuestro programa favorito de TV y ocuparnos de resolver cualquier imprevisto del día (se quemó la lamparita y hay que cambiarla o mi favorito.. pierde la canilla del baño)

Quizás el problema de raíz es que pasamos demasiado tiempo trabajando. El promedio son unas ocho horas diarias. Si a eso le sumamos el viaje de ida y de vuelta, la situación se torna penosa.

Por eso se hace inminente el cambio. Para tener más tiempo. Vivir más despacio y por ende vivir más tranquilo.

Me da miedo la supremacía que se le da al trabajo…

El trabajo esto. El trabajo lo otro. Que si llego cinco minutos tarde me descuentan el presentismo. Que me deben 4.3 días de vacaciones sin incluir sábado y domingo.
Que tengo mucho laburo. Que estoy a full.

Hoy se ve bien al que está agotado sin tiempo.

La sociedad exclama… ¡Uy pero como se esfuerza!!...

Y la empresa responde: ¡Vamos a recompensarle con diez días adicionales de vacaciones por haber trabajado en esta empresa por más de cinco años!

Para mí el trabajo dignifica. Nos debería hacer mejores personas y en el escenario ideal nos tendría que gustar lo que hacemos. Pero todo dentro de un equilibrio.

Es normal para la sociedad moderna estar 330 días al año trabajando. De lunes a viernes fuera de nuestro hogar unas 9 horas por día. Y si encima te enfermás o tenés que hacer un trámite, tenés que luego recuperar a rajatabla el tiempo que no trabajaste. Ya sea mediante explicaciones, recuperando las horas o demostrando mediante tres certificados médicos que tenías fiebre y no estabas en condiciones de asistir.

Me desvié del tema con esta pequeña catarsis.

#4 Apreciar la naturaleza

Dicen que las cosas más lindas de la vida son gratis. No hay necesidad de buscar felicidad en un nuevo smartphone cuando podemos disfrutar hoy y mañana de un cielo lleno de estrellas.

¿Para qué tener deseos de un Smart TV 42 pulgadas, cuando una leve brizna otoñal sobre el rostro nos devuelve un aire de frescura y placer?

¿Y qué hay acerca de la ropa del shopping sobre la que anhelo gastar todo mi sueldo? ¿Acaso no nos daría la misma felicidad una caminata por el parque en medio del sol primaveral?

Las cosas más simples están ahí. Al alcance de todos. Y son gratis. O casi...

Los lujos son distracciones.

Personalmente me encanta la naturaleza. Me tranquilizo. Me olvido de todo. Me conecto desde un lugar más espiritual y soy feliz con el solo hecho de presenciar un paisaje maravilloso.

Se que cuando estoy en la ciudad repleto de asfalto y concreto las opciones de contemplación se reducen. Realmente lo sé. Pero igualmente dentro de este enjambre de edificios y autos, creo divisar un área verde en algún lugar cercano. Y hacía allí nos dirigimos ahora...

Algunas Conclusiones

Cuando lees un libro o algún texto valioso ya no sos el mismo de antes. Y más aún si eso que leiste ha sido realmente inspirador.

El texto “La Vida en los Bosques” de Thoreau es reflexivo y hasta te diría utópico para la era moderna.

Al leerlo pensarás: “Este tipo está loco o es un ser extraterrestre”

Tampoco te identificarás en lo más mínimo.

la vida en los bosques

Probablemente te generará un rechazo inminente al considerar la remota idea de vivir de esa forma: Casi sin nada material a tu alrededor. Solo con lo básico.

¡Pero yo no quiero llevar una vida austera sin nada de cosas! ¡Quiero tener abundancia económica y mucho dinero!

Yo también. Hoy en día es casi mi única preocupación. ¿Cómo hacer para tener ingresos pasivos de cierta forma que no me vea en la obligación de seguir trabajando?

Recapitulando. No quiero una vida como la de Thoreau en los bosques, pero sí me gustaría darme el permiso de preguntarme las mismas cosas que él se preguntaba y encontrar así una manera de evolucionar como ser humano.

Para finalizar dejo a tu disposicion un archivo PDF con el texto en cuestión.
Que lo disfrutes.

Archivo: 

Comentarios

Mer
Vie, 29/05/2015 - 10:21am

Marian, muy bueno todo y gracias por la mención.

Igual, no creo que sea tan utópico para la era moderna. Todo depende de cómo uno quiere vivir. Las enseñanzas de Thoreau trasncienden las épocas, son simples y se pueden aplicar a la vida cotidiana, incluso de hoy.

Vivir de manera simple, con lo indispensable, en armonía con la naturaleza, es posible. La locura de hoy es tener más, y para tener más, hay que trabajar más, y cuando se tiene más, se quiere más... y así. Después aparecen los casos de infarto a los 35 años... ????? Lo más valioso que tenemos es nuestro tiempo, y hemos naturalizado demasiado el hecho de "venderlo".

Añadir nuevo comentario