Los Depredadores del Dinero

Ellos lo olfatean. Saben que estás ahí.

Y cada uno vendrá a reclamar su parte.

Lamento decirte que no hay escapatoria. Así como en la película Jurassic Park, los depredadores se han organizado. Son más inteligentes que nunca y saben cómo actuar en equipo para quitártelo todo.

Porque antes de que empieces a disfrutar tu sueldo, te habrás quedado sin nada. No importa si ganás U$S 500, U$S 1000 o $15000. Mordida tras mordida no te quedará nada.

“It´s gone” Se ha ido.

El comienzo del fin…

Nos acercamos a fin de mes y luego de 25 días de esfuerzo, trabajo y levantarnos temprano en pleno invierno estaremos por cobrar nuestro próximo sueldo.

¡Qué alegría!

Han pasado 10 días del mes entrante y ya contamos con menos de la mitad.

¡Qué tristeza!

Así todos los meses.

¿Y es lógico no?

Contamos con una sola fuente de ingresos. Nuestra supervivencia nos exige decenas de fuentes de egresos.

Hay que pagar esto. Hay que pagar aquello. Desde cosas básicas y necesarias hasta cosas que nos impone el sistema.

Sos la presa de todo lo que tenés que pagar.

Y espero que no sea mucho. Sino ellos no te dejarán en paz.

Quizás haya una salida...

Quizás el T-Rex no te ha visto aún...

t-rex

Identificando a los depredadores del dinero

En este artículo me propongo explorar los territorios más oscuros que jamás te hayas imaginado. Me adentraré en la selva, en los pantanos y en todo lugar donde haya un depredador del dinero.

Quiero identificarlos y estudiar sus movimientos.

A pura intuición creo que no son todos iguales.

Algunos más peligrosos que otros (por los años de evolución y su accionar) reclaman una mayor parte en determinado momento del mes.

Otros vienen a dar una sola mordida al año (pero te aseguro que duele)

Están también los más silenciosos, que sin darte cuenta (a la gran sanguijuela) te extraen importes menores (que acumulados en el tiempo hacen la diferencia)

Pero más allá de las particularidades de cada uno, todos tienen en común lo siguiente:
Quieren una ración de tu dinero. Pequeña, mediana o grande (ellos determinarán el tamaño y la frecuencia)

Bienvenido a la Era Jurásica

Siempre me queda esa sensación de impotencia. Como que no se puede ahorrar nada.

El dinero se escurre como agua entre las manos y solo quedan algunos billetes arrugados que con suerte irán a parar a Sam, el chanchito valiente.

Me siento indefenso en medio de un terreno hostil. Puedo ser acechado a cada momento y necesito estar alerta. Si me descuido, lo pierdo todo.

Camuflado en la maleza, escucho algunos ruidos. A lo lejos veo esas palmeras que se agitan y no por el viento. Presiento que hay depredadores del dinero en mi búsqueda. O tal vez en la tuya. ¿Quién sabe?

1,2,3 Depredadores al acecho

Ha llegado el momento de salir al descubierto y quedar cara a cara con ellos.
Quieren mi dinero y solo tengo que dárselos. Con algunos podré ganar algo de tiempo. Con otros no.

Propietarios

Del lugar donde vivís, de la cochera que alquilás para guardar tu auto o del local que también alquilas para llevar adelante tu negocio. Comienza el mes y ya te enviarán un email, te llamarán por teléfono o te harán una visita personalizada para recordarte todo que hay que pagar por ese contrato que alguna vez firmaste.

Esta mordida es grande y puede representar hasta la mitad de tus ingresos.

¿Se puede hacer algo?

Tratándose de un gasto necesario, quizás no haya mucho por hacer al respecto.
Tal vez se puede vivir en un lugar donde el alquiler no sea tan caro como así tampoco las expensas.

Impuestos

Existen desde que tengo memoria.

“Impuesto por aquí, impuesto por allá, sin dinero te vas a quedar”

Esa es mi frase de cabecera. Hay que pagar impuesto para todo. Inclusive una parte considerable de tu sueldo se esfuma antes de que empieces a disfrutarlo.

Pues este depredador (el agente recaudador) tiene mejor olfato que vos. Te gana de mano.

¿Se puede hacer algo?

Los impuestos se tienen que pagar. Después de todo se usan para algo ¿no?

En ese sentido no se puede hacer mucho.

Pero sí podés informarte, estar bien asesorado y contratar un buen contador (sobre todo si trabajás en forma independiente). Preguntar. Seguir informándote.

Por ejemplo, vivir en determinada ciudad quizás te determina pagar mucho menos impuestos que si vivieras en otro lado. Lo mismo si tu departamento tiene determinados metros cuadrados. O si tenés un determinado modelo de auto quizás también influye en la cantidad a pagar. Y así con todo lo que poseas o compres.

Tu Auto

Así es. Una verdadera máquina de devorar.

Te consume combustible, paciencia y preocupaciones (de que no lo roben, de que no lo rayen, de que me atasco en el tráfico, de que donde lo estaciono, de que no me lo lleve la grúa por mal estacionado)

Tu auto es ese gran depredador que nunca podrás domesticar. Querrás que sea tu amigo y le darás afecto. Lo lavarás, lo cuidarás, lo mimarás y gastarás mucho dinero en él.

Ese dinero que tanto trabajo y tiempo te ha costado.

No quiero hacer cálculos prematuros, pero me veo muy tentado a realizar una primera estimación.

Al no tener auto, tuve que acudir a Google y a algunos artículos de periódicos locales.

¿Cuánto sale mantener un auto por mes?

Entre 3000 y 5000 pesos argentinos (aprox. entre U$S 300 y U$S 500)

Al año, me da la escalofriante suma de $50.000 pesos (entre tres y seis meses de trabajo) según los ingresos de cada uno.

¿Es muy apresurado concluir que destinamos tres meses al año de nuestra vida para mantener solo nuestro querido auto?

Los cálculos anteriores deben estar mal.

Los bancos

Te llaman por teléfono a tu casa para ofrecerte una caja de ahorro, una cuenta corriente y una tarjeta de crédito para que empieces a endeudarte. Millones de años de evolución, han hecho de estas instituciones, verdaderos depredadores del dinero.

¿Pero cómo puede ser? ¿Acaso no nos prestan dinero?

Un poquito sí, pero a un costo muy alto. No querrás estar endeudado con el banco. Sin embargo los sofisticados servicios están allí como una trampa de la que te será difícil escapar.

Comisiones, impuestos, intereses, hipoteca. Todo para el banco.

¿Se puede hacer algo?

Tener bajo el radar las cajas de ahorro, cuentas corrientes, cheques emitidos o deudas contraídas. Tratar de estar al día y usar lo mínimo e indispensable. Evitar a toda costa tratar de pedir un préstamo al banco salvo que tengas la certeza de que podrás devolverlo. Evaluar las tasas de interés. Informarte. Leer todo contrato que firmes.

No te frustres. Tenemos que seguir alertas porque hay más.

Atenti con lo que sigue...

Las compañías de seguro médico

Para mí las obras sociales son esos seguros que uno adquiere por temor a que le pase algo a nivel salud.

Por año destino unos $14.400 pesos a la obra social. Duele porque es mucho dinero.
Y casi no uso la obra social. Cada seis meses iré al odontólogo, una vez al año al oculista y me realizo algún que otro chequeo de rutina (con el cardiólogo, análisis de sangre, etc)

Pero el temor es más fuerte. El sistema ha hecho un buen trabajo y mediante publicidad a lo largo del tiempo me ha enseñado que necesito una cobertura social.

Sería tildado de irresponsable si no la tuviera. ¿Cómo no me voy a preocupar por mi salud?

Debo reconocer que el negocio de las prepagas es altamente rentable. Mucha gente paga por algo que no usa.

Yo lo hago, tu lo hacés, él lo hace.

¿Se puede hacer algo?

Teniendo instaurado el temor, yo no puedo hacer nada. Me voy a quedar en mi seguridad pagando mes a mes mi cobertura médica.

Pero tal vez, vos si podés. Quizás es no tener obra social y ahorrar ese dinero por las dudas. O tal vez pasarte a una obra social más económica. Dependerá de tu situación particular de salud como así también tu situación financiera.

Las compañias de teléfono celular

Han venido para quedarse y lamento decírtelo: Estarás pagando un “plan telefónico” de por vida.

Mensualmente y mediante una cuota inocente, podrás acceder a internet (con 3G o 4G), usar SMS ilimitados, llamadas de larga distancia gratis los fines de semana, y podrás agregar diez números amigos para llamar cuando gustes. También podrás compartir cada momento de vida con tus seres queridos.

¿Cómo de por vida?

Si te quedaste pensando en lo que dije anteriormente, te pregunto lo siguiente.
¿Cuándo tenés pensado darle de baja al plan contratado con tu compañia telefónica?
No lo habías pensado ¿cierto?

Entonces lo más probable es que estés pagando al año unos $2400 pesos de teléfono.

¿Se puede hacer algo?

Y acá es donde vas a pensar que soy una rata de alcantarilla.

Si, se puede.

Podés pasarte a tarjeta y tener vos el control de lo que gastás. Usar Wi-Fi cuando necesités internet. Y si esto no es posible contratar el plan más económico que exista sobre la faz de la tierra.

Las compañias de tarjeta de crédito

Un excelente depredador. Metódico. Eterno en el tiempo y el espacio.

Comprar a 68 cuotas ahora es posible en la Argentina y por ende (al menos aquí) damos rienda suelta a nuestros impulsos para comprarnos todo lo que deseamos.

Como el futuro es incierto, es mejor disfrutar la vida hoy. Nos endeudamos sin saberlo y cuando queremos darnos cuenta debemos aún 36 cuotas de bienes adquiridos dos años atrás.

La tarjeta de crédito es super útil. Reconozco su bondad.

¿Se puede hacer algo contra esta fiera silenciosa?

Llevar una planilla de excel con las cosas adquiridas mediante tarjeta de crédito. Monitorear nuestra situación financiera cada 10 días. Informarnos de los costos de mantenimiento. Consumir menos.

Los shoppings

Entrar a un shopping es como si caperucita roja entrara a la casa del lobo feroz. Quedas a la merced de los negocios y ya nada importa.

Sacás tu billetera muy livianamente. Total estás en un shopping. Todo está permitido. Hay que gastar a mansalva.

Pero en un shopping no hay uno. Hay cien depredadores juntos.

Cada local tiene un perfumito especial. Ese aroma irrefutable y único.

Las luces y la escenografía juegan un excelente papel y no se quedan atrás.

¿Qué se puede hacer?

Evitar los shoppings. Evaluar otras tiendas de ropa o casas de deportes. Buscar outlets y lugares con liquidaciones.

Si el shopping es lo tuyo, saber de antemano lo que se quiere comprar, ir directo al local, comprarlo e irte lo más rápido posible a una plaza verde donde el sol llegue muy fuerte.

Otras empresas

Entran en esta categoría las compañías de cable, otras aseguradoras, aquellos locales que te llenan la casilla de email con promociones, aquellos sitios web donde te tientan permanentemente con las ofertas de último minuto. Todas ellas quieren tu dinero. Lo reclaman a viva vos diciéndote: “Ahorrá hasta un 20%”

Pero esto no es ahorrar. Esto en realidad es gastar un 20% menos.

¿Qué se puede hacer?

Tratar de adquirir menos productos y servicios. Después de todo no necesitamos desechar nuestra ropa cada tres meses. Tampoco necesitamos ese televisor de 40 pulgadas pantalla plana super HD. Mucho menos necesitamos 10 pares de zapatos.

Mención especial - Bandidos

En Buenos Aires cada tanto te topas con un bandido. Te pide tu dinero y le encanta también apoderarse de otros bienes como tu billetera, cartera, mochila o celular. Entran en la rama de depredadores ilegales y no deberían andar sueltos.

¿Qué se puede hacer?

Circular con precaución. Cuidar tus pertenencias. Desarrollar vista periférica 360°. Imitar las técnicas de la Suricata.

Algunas Conclusiones

Aclaración: Antes que nada no es mi intención ofender a nadie con este artículo. Utilizo un lenguaje metafórico e intento dar un tono de humor e ironía a un tema que tiene que ver con el control de los gastos personales.

Yo no se si tiene que ver con vivir en la ciudad, pero me da la sensación de que "dependemos" en mayor o menor medida de un montón de empresas de servicios y productos para tener una vida acorde "dentro del sistema". Está en cada uno de nosotros aprender a manejar nuestras finanzas personales.

Quizás el único depredador seamos nosotros mismos: Con nuestras acciones y decisiones de compra.

Pienso en este tema cada vez que tengo que enfrentar mis gastos mensuales de supervivencia.

Vivimos en un mundo plagado de publicidad, promociones y descuentos que fomenta el consumo infinito. Las tentaciones están por todos lados y todo lo que consumimos tiene un costo.

Tu tiempo.

Tiempo que intercambiás cada día cuando vas al trabajo. Esas 40 horas por semana se convierten en 160 al mes. Es mucho tiempo que te trae el dinero justo, que destinarás a gastar casi en forma inmediata para así repetir el ciclo de por vida.

Creo que amerita una reflexión y ver si este camino es lo más inteligente para seguir.

Quizás se pueda reducir nuestro costo de vida y tener lo mínimo indispensable para poder ahorrar algo, invertir dinero y con el tiempo tratar de tener mayor libertad financiera.

No me gusta ser presa fácil. Y si voy a serlo, prefiero contar con herramientas para defenderme: la educación, la reflexión, la meditación y el aprendizaje permanente de las finanzas personales y de cómo funciona el dinero serán mis herramientas de lucha.

Finalmente y para concluir el artículo, me despido con la siguiente pregunta:

¿Te considerás un depredador de tu propio dinero?

Comentarios

Fabián
Jue, 25/06/2015 - 8:45am

Buen artículo sobre un buen tema.
Es la esencia del capitalismo generar ganancias para las empresas, las formas están bastante bien explicadas. Lo ideal es salirse del sistema, pero puede significar alejarse de personas o cosas que uno realmente quiere. O que necesita (temas de salud por ejemplo). Es una gran trampa no?
Otro punto sería cambiar el sistema, en ese caso yo propongo reemplazar el Capitalismo por el Racionalismo.
Volviendo al punto inicial, el aspecto más más extremo es el Neuromarketing: estudian cómo reaccionan las ondas cerebrales para encontrar cómo estimularte mejor para que compres algo. Incluso se estudia cómo reaccionarías ante determinada emisión de ondas. Algún día (si esto ya no ocurre) va a haber satélites disparando algún tipo de estas cosas para que la gente gaste más.
Bueno, eso ya sería algo radical realmente pero no por ello improbable.
Seguí escribiendo, me alegra que te hayas reencontrado con las letras y las buenas costumbres, dejando de lado los comportamientos oprobiosos.
Saludos.

Mariano
Vie, 26/06/2015 - 9:19am

Hola Fabián,

Gracias por comentar en el blog.

Es la primera vez que escucho lo del Neuromarketing y suena bastante extremo. Es increíble la cantidad de cosas que se realizan para incentivar el consumismo de la gente.

Quizás habría que buscar una manera (viviendo dentro del sistema) de consumir lo justo y necesario para mantener el costo de vida bajo y no estar tan ajustados siempre con el tema del dinero.

Vamos a seguir escribiendo a full!

Un abrazo

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