Se viene el atracón de navidad y año nuevo

En Septiembre y Octubre, mucha gente comienza a realizar actividad física con el objetivo de lucir un cuerpo espléndido en las vacaciones. No me voy a detener ahora en lo innecesario que es comenzar el gimnasio a tan solo 3 meses del verano, pero supongamos por un momento que tu ya te has anotado en el club o gimnasio más cercano a tu hogar para remontar meses de inactividad física.

Con mucho esfuerzo, has esculpido tu cuerpo hasta el mínimo detalle y sigues trabajando a contra reloj para poder lucir tu mejor figura en Villa Gesell, San Bernardo, Mar del Plata, Pinamar, Santa Teresita, o algún otro sector de la costa Argentina.

Sin embargo, faltando tan pocos días para mostrar todo lo que has tonificado y bajado de peso, tendrás que rendir un examen final...

Se trata de “pasar Las Fiestas”, también conocido como la celebración de la navidad y el año nuevo. Una prueba durísima a nivel alimenticio.
Prepárate para tirar por la borda todo el trabajo realizado en el gimnasio. Pues durante una semana, probablemente vayas a comer como un cerdo desquiciado en resguardo de hibernación.

Parece mentira que en las fiestas uno se alimenta como si realmente necesitara acumular grasa por 6 meses. ¿Es necesario comer tanto? Desde ya que no. Entonces vale preguntarse por qué comemos hasta reventar.

Bien es sabido que los mecanismos de gula insaciable se dan en cumpleaños de 15, casamientos o una simple juntada con amigos, pero el descontrol alimenticio de “las fiestas” es difícil de superar. Piensa que durante una semana no le damos descanso a nuestro estómago. Por el contrario, lo castigamos fuertemente con densas ingestas de alimentos bien calóricos.

Si no me crees, lee este ejemplo:

24 de Diciembre a la noche (nochebuena) - Luego del brindis inicial nos preparamos con cubiertos en mano para cenar. En esta primera noche es fundamental el manejo de los tiempos. Buscamos resistencia, no velocidad.

Pero para cuando nos dimos cuenta de este concepto clave, ya comimos la empanadita (de entrada), 2 chorizos, 1 pata de pollo, 1 tirita de asado, 1 porción de ensalada rusa, 2 copas de vino y 1 vaso de soda (para saciar la sed remanente sin seguir tomando vino).

En esta instancia estamos repletos, pero sabemos que hay que hacer un esfuerzo porque falta el almendrado de postre y por supuesto no lo vamos a dejar pasar por alto.
Son las 24hs, Navidad, y es momento de brindar nuevamente y saludarnos con nuestros seres queridos. Se viene la ronda de pan dulce, frutos secos, garrapiñadas y turrones.

25 de Dicembre al mediodía (navidad) - Se almuerzan las sobras de la noche anterior. Prácticamente nos hemos olvidado de anoche, asi que repetimos la fórmula. Absorbemos como aspiradoras de living, vaciando todo plato que se encuentra a nuestro alrededor. Tratamos de salir ilesos, pero ya es demasiado tarde pues en nuestro interior empezamos a sentir una ligera molestia estomacal.

Del 26 al 31 de Diciembre al mediodía - Estos días son tiempo muerto. No hay ganas de ir al trabajo, no hay ganas de andar por la calle, no hay ganas de nada. Si se tiene suerte en Buenos Aires puede llegar a haber unos 36 grados de temperatura con 80% de humedad. Los cortes de luz y agua son cada vez más frecuentes.

Son días en donde hay cansancio, malestares estomacales, desgano y encima hay que ir a trabajar. Los regalos de navidad ya se abrieron y no hay ninguna expectativa o algo que nos pueda sorprender en los próximos días.

Ya estamos hartos, y esperamos con ansias las vacaciones para lucir nuestra despampanante figura. Pero he aquí la cuestión. Esta semana ni loco se va al gimnasio. El año que viene se empieza con todo. Mejor esperemos....

Y así simplemente se espera el año nuevo, chapoteando en la pelopincho que está en la terraza y tomando yogurt con garrapiñadas de merienda.

31 de Diciembre a la noche - Se viene el año nuevo. Probablemente te hayas propuesto una decena de objetivos y metas a cumplir para el próximo año. No ves la hora de que comience Enero y des vuelta la hoja para dejar atrás un año regular. Al mismo tiempo te sientes culpable por la comilona que te mandaste en navidad. Crees que estás a tiempo de remontar tu paupérrima perfomance a nivel alimenticio y esta vez te propones mentalmente cuidarte de verdad.

Pero...

Empiezan a servir la entrada (más acertada que la anterior) y corres el peligro de caer en la trampa nuevamente. Te resistes, la miras de reojo y decides saltear esta comida.

El plato principal no se hace esperar (en apariencia mejor que el asado de navidad): Un lechón de alto kilaje se tiende sobre la mesa. La segunda trampa está tendida, pues en el día no merendaste y ya son como las 22.39hs por lo que realmente ahora si que tienes hambre.

- Riquísimo el lechoncito eh!...

Luego llega el postre (en lugar de almendrado se trata de ensalada de frutas con crema). Al menos es más suave. Finalmente sacamos otro pan dulce, un set de garrapiñadas, algunos turrones vencidos, y un par de almendras. Para bajar todo nos damos el lujo de preparar café.

1 de Enero al mediodía - A esta altura la grasa acumulada por todo lo que comimos, nos dará reservas energéticas por un año. Nos sentimos pesados, lentos, embotados, con dolor de cabeza y realmente asqueados de comida. ¡Ya basta! Sabemos que se nos fue la mano, que necesitamos hacer una pausa, y hacer una dieta para purificar el organismo.

El almuerzo está servido. Pastas. Si bien no es carne... es pasta, en este caso, ravioles.
Y hace mucho que no comía ravioles. La tentación es tan grande que nos servimos una porción, acompañada con queso rayado, pan y gaseosa. (a esta altura necesitamos solo agua, pero seguimos tomando bebidas con gas)

Terminamos el plato principal y de postre comemos la ensalada de frutas con crema de la noche anterior.

Hacia la tarde ya queremos estar solos, en silencio, haciendo lo que se nos cante. Pero sin embargo tenemos que esperar que se vaya la tía, el tío, la abuela, el abuelo o quien sea.
Para hacer tiempo nos encerramos a ver tele, salimos al jardín, nos tiramos a dormir una siesta o aprovechamos nuestro malestar físico para rajar a todos de verdad. Nada de esperar hasta las 6 de la tarde.

Es el primer día de año nuevo y se necesita un descanso de las fiestas. Parece raro pero es así. En una semana hemos comido tanto como pudimos y nos jactamos de ello.

- Yo en las fiestas comí como un animal.... le dice un muchacho a su amigo.

- ¡Y claro que comiste como un animal pedazo de boludo!... le diría...

Debo confesar que soy una de las personas que come muchísimo en navidad y año nuevo, pero al mismo tiempo reconozco que no está bien castigar tanto a mi querido estómago.

Pensemos que se trata de administrar las comidas y las porciones, comer lento y tomar mucha agua (sobre todo si hace calor) y por sobre todas las cosas tratar de disfrutar la compañia en familia y con amigos.

Se viene navidad, los regalos y un buen atracón, pero está en tí el comer y beber responsablemente. Empieza a medirte en las porciones, a decir que no a algunas entradas o postres y así podrás llegar mejor al año nuevo y por sobre todas las cosas no tirar por la borda tus 3 meses de ejercicio físico.

Te deseo una próspera navidad y año nuevo.