Soñar es gratis y no cuesta nada

Cuando pensamos en grande y tenemos metas desafiantes, existe una motivación muy fuerte para vivir cada día con pasión, entusiasmo y energía. Una fuerza invisible nos guía hacia nuestro destino que vamos construyendo ladrillo a ladrillo. Lentamente, empezamos a ver resultados y parecería ser que aquel sueño que en aquel entonces creíamos imposible de lograr, hoy se está materializando.

¡Que lindo es soñar y cuanto mejor aún es alcanzar nuestros sueños!

Hay veces que mi pensamientos empiezan a divagar y empiezo a visualizar cosas lindas que me gustaría que pasen. Entro en una especie de “trance” en donde imagino resultados aparentemente “imposibles de lograr”.
Me gustaría poder soñar más seguido...
Eso de pensar en grande y aspirar bien alto es algo que todavía me cuesta asimilar.

Creo que a mucha gente también le cuesta soñar. Nuestra mente tiene esa facilidad para auto limitarnos en nuestro potencial y hacernos creer que lo que queremos es “imposible”, “no lo merecemos” o bien implicará “demasiado esfuerzo, tiempo y sacrificio”.
Y en el momento en que dejamos de soñar es cuando nos apagamos, nos ponemos en piloto automático, nos debilitamos y dejamos de ver la luz al final del tunel. Pues simplemente actuamos y vivimos sin un móvil fuerte. Sin una fuerza que nos empuje a ser mejores, a crecer y desarrollarnos. A explotar todo nuestro potencial.

Para lograr nuestros sueños hay que pelear muy duro y por mucho tiempo.
Una meta grande, implica esfuerzo, sacrificio, amor, dedicación y pasión. Significa luchar todos los días por eso que quieres alcanzar en la vida.

Yo no se cuánta gente está dispuesta a esto, pero lo que si se es que las personas que han emprendido y están en búsqueda de sus sueños tienen dirección. Van en busca de algo.
La vida pasa a ser disfrutada, vivida, experimentada. Pasa a ser algo alegre a pesar de los vaivenes y los problemas de cada día. Pues todo se enmarca en la perspectiva de nuestros sueños. “Me pasó esto pero como quiero lograr esto otro sigo adelante” a pesar de los obstáculos, el viento en contra, los palos en la rueda o cualquier otro problema que surja, sabemos que debemos fortalecernos y seguir adelante cueste lo que cueste.

Hoy en día no tengo un “sueño” específico. Pero puedo intuir a donde quiero llegar y lo que quiero lograr. En el momento en que trato de hacer algo bien específico al estilo “mi sueño es...” doy vueltas y vueltas porque no me siento cómodo. Quizás es porque todavía no lo haya definido del todo. Estoy en la búsqueda digamos y como decía anteriormente al menos sigo mi intuición para no perder el rumbo.

Más allá de todo y como dice el título de este artículo: Soñar es gratis y no cuesta nada, por lo tanto, amigo mío, te animo a que empieces a pensar en grande. A pelear por aquello que quieras conseguir. A soñar. A vivir...
Hay que darle rienda suelta a nuestro corazón para encontrar nuestra misión en este mundo.