Técnica para combatir la ansiedad: El movimiento slow

Hace 5 años atrás trabajaba en una empresa donde mi "ex-jefe" decía que yo pertenecía al Movimiento Slow. Creo que lo que le hacía pensar eso, principalmente era mi forma de caminar.
A pasos de tortuga me acercaba cada vez que me llamaba para preguntarme algo.

Hasta ese momento, no sabía lo que era el movimiento slow, pero mi conocimiento del inglés me permitía deducir de que se trataba de algo relacionado a moverse despacio o lento.

Hoy, 5 años después, me puse a leer un poco más sobre este tema, porque creo que puede ser una estrategia que podemos adoptar para controlar la ansiedad.

El Movimiento Slow es una corriente cultural que propone desacelerar las actividades que hacemos día a día (caminar por la calle, comer, trabajar, etc). Sugiere tomarnos el tiempo necesario para el desarrollo de nuestras actividades cotidianas, ser más selectivos en lo que hacemos y tratar de disfrutar más de aquellas tareas que hacemos.

Cuántas veces por querer sentirnos productivos, tratamos de hacer más de lo que podemos. Ocupamos nuestro día con una agenda agotadora de actividades, y muchas veces corriendo de aquí para allá por falta de tiempo.

Una de mis Metas Vitales consiste en tratar de vivir con tranquilidad. Llamémoslo una suerte de “paz interior”. Creo que el movimiento slow es una opción hacia ese camino.

Ideas del movimiento slow

Practicar algún hobbie que nos de tranquilidad. Leer un libro, tocar la guitarra, cultivar una huerta, pintar un cuadro, patinar en roller, hacer buceo, andar a caballo, etc.
Un hobbie tiene la característica de que es una actividad que hacemos con gusto y disfrutamos. Se realiza en forma habitual y no busca una finalidad productiva en concreto.

Destinar más tiempo a la familia y a los amigos. A cultivar las relaciones interpersonales. El diálogo. Compartir un almuerzo o cena, sin sentir la ansiedad de tener que irnos porque “se hace tarde”

Respetar las horas de sueño. Dormir lo necesario. Un sueño de calidad nos da la fuerza necesaria para arrancar bien al día siguiente. Inclusive dormir una siesta de vez en cuando también es saludable y recomendado.

Estar menos pendiente del reloj. Si se puede dejar de usar reloj, mejor. ¿Cuántas veces miras la hora por día?. El reloj condiciona mucha de las actividades que hacemos día a día.
En lugar de dejar que las cosas fluyan naturalmente, nos autorestringimos por la hora que marca el reloj. Se sugiere por ejemplo no usar despertador los fines de semana. Levantarse a la hora de que el organismo lo pida.

Evitar el multitasking. Hacer una cosa por vez con más enfoque y dedicación en lugar de hacer varias tareas al mismo tiempo. Si bien es común hoy en día, el movimiento slow propone evitar el multitasking.

Trabajar menos horas. Y esto no necesariamente implica hacer menos. Sino que por el contrario, significa mejorar la productividad y poder liberar tiempo para hacer otras cosas en nuestra vida que no sea solo trabajar.

Comer despacio y alimentos variados. Vegetales, frutas, carnes, pescados. Equilibrar la dieta y a su vez disfrutar del sabor de los alimentos.

Creo que siguiendo algunas de estas ideas podemos mejorar nuestra calidad de vida en algún aspecto. Por el contrario, vivir permanentemente acelerado sin parar en ningún momento, puede conducirnos a un estado crónico de ansiedad y estrés y por ende traer inconvenientes y problemas de salud.

Como dije anteriormente trato de tomarme todo con más calma y menos prisa. Moverme rápido cuando haya que hacerlo, pero que esto sea la excepción y no la norma.

Érase una vez una tortuga caminando con paso lento y firme.
Una liebre pasa a su lado y le dice: - A este paso nunca vas a llegar a destino.
La tortuga replicó: - Créeme que llegaré porque sé a donde me dirijo.

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