Técnicas de relajación

Las técnicas de relajación te permiten reducir el estrés y la ansiedad de la vida cotidiana.
Ya sea por las responsabilidades que tenemos, por las presiones externas, por los “problemas” que se nos van presentando o por alguna situación estresante muy puntual, sería bueno que cuentes con herramientas para relajarte cuando lo necesites.

Cuanto más practiques la relajación y la meditación pasarás más tiempo en un “estado” de serenidad y tranquilidad. Por el contrario, cuando uno vive acelerado, tenso y estresado, también eso se convierte en un hábito.

Entonces vale la pena que conozcas (ya sea de este blog o de cualquier otro lugar), algunas técnicas de relajación básicas para aplicar en el día a día.

Técnicas de relajación

En general estas técnicas son flexibles. Quiero decir que puedes practicarlas casi en cualquier momento del día. Un consejo: No trates de adoptarlas todas juntas al mismo tiempo. Prueba comenzar con una sola, practicarla por un tiempo, perfeccionarla y de ahí seguir con las otras.
Una vez que las hayas puesto en práctica, elige las que más te gusten. Recuerda que cada técnica de relajación que menciono aquí es una herramienta natural que te va a permitir relajarte. Si no funciona la primera vez, prueba realizarla nuevamente en otro momento. Simplemente hay algunas técnicas que te van a funcionar mejor y otras no tanto.

1. La respiración

La columna principal de cualquier técnica de relajación. La respiración es vital. Sin ella no vives.
Respiramos desde que nacemos pero sin embargo muchas veces no lo hacemos bien.
La respiración pausada, profunda y controlada, te permite entrar en un estado de relajación y tranquilidad. Este técnica consiste simplemente en enfocarte en la respiración.

Empieza pequeño y simple.

  • Elige un lugar cómodo para recostarte o sentarte
  • Cierra los ojos
  • Inhala y cuenta mentalmente 1, 2, 3, 4....
  • Mantiene el aire por dos segundos
  • Exhala lentamente y cuenta mentalmente 1, 2, 3, 4, 5, 6....
  • Espera antes de inhalar unos tres segundos
  • Comienza nuevamente con la próxima inhalación

Una vez dominado este ejercicio, puedes aumentar gradualmente el tiempo de cada inhalación y exhalación. Este ejercicio no lo practiques por demasiado tiempo al comienzo ya que puedes llegar a marearte. Piensa que tu cerebro puede estar recibiendo más oxígeno de lo habitual.

Suelo practicar esta técnica de relajación a menudo realizando entre seis y ocho ciclos de respiración. El tiempo que me puede llevar son 5 minutos. Como verás no es demasiado tiempo y también es una técnica muy eficiente.

2. La actividad física

Segunda técnica de relajación vital. Aunque no parezca, la actividad física es muy efectiva para relajarnos. No solo ejercitamos nuestro cuerpo, sino que también nuestra mente toma un descanso de aquellas preocupaciones que tanto nos aquejan.

La natación por ejemplo es excelente como ejercicio como así también para aliviar el estrés. También la gimnasia aeróbica, el yoga o una simple caminata por el parque.
Se recomienda practicar actividad física con frecuencia.

Al igual que la técnica de relajación de respiración mencionada arriba, comienza también pequeño y simple. Plantéate objetivos bien sencillos. Tan sencillos que hasta suenen ridículo. Lo importante es que puedas de a poco incorporar el hábito de la actividad física.

3. La conversación

¿Y esto?
No se si te habrá pasado, pero he notado que luego de conversar con amigos, con mi familia, con gente del club o con personas en la plaza, me siento bien. Cuanto más distendida sea la conversación, más se disfruta. Parecería ser que conversar tiene efectos terapéuticos...

El simple hecho de conversar te va a permitir expresarte. Sacar para “afuera” lo que hay dentro tuyo. Dar tu opinión, intercambiar ideas, recibir consejos, aprender...

Esta técnica de relajación se puede practicar incorporando más momentos de sociabilización en tu vida sobre todo si no eres una persona muy “sociable”.
Puedes llamar a un colega por teléfono para saludarlo, arreglar una salida con amigos, visitar a tu familia. Generar momentos y espacios de charla distendida.

4. Los pequeños placeres de la vida

El simple hecho de ducharse lentamente puede ser relajante. También puede serlo sentir el aroma de las flores. Creo en los pequeños placeres de la vida. En esos momentos pasajeros en donde uno se relaja plenamente y disfruta el momento presente en toda su dimensión.

Puede que experimentes esto al leer una novela por la noche, al pintar un cuadro, al sentir el sonido de la lluvia o el tibio sol del otoño sobre tu rostro. Son esos momentos (algunos más efímeros que otros) en donde se siente el alivio, el relax pleno.

Estos pequeños placeres de la vida nos dan alegría, nos relajan, y nos hacen bien. Trata de disfrutarlos al máximo y experimentarlos cada vez que puedas.

5. La visualización y las afirmaciones

Esta técnica de relajación consiste en visualizar imágenes que nos transmitan paz y serenidad. A mi me funciona imaginarme un paisaje con montañas o con playas caribeñas. Al igual que la técnica de respiración, te conviene elegir un lugar cómodo en tu hogar para acostarte o sentarte. Luego cerrar los ojos y simplemente imaginarte algo que te relaje.

La visualización también te va a permitir proyectarte en la situación deseada. ¿Cómo te gustaría verte en determinada ocasión? ¿Cómo te imaginas el problema resuelto? ¿Cómo se vería?
Si puedes pensar en aquello que te aqueja y luego visualizar la solución, estarás dando un paso importante sobre todo porque te sentirás un poco más calmo.

Las afirmaciones son también poderosas. Puedes escribir frases en un papel y realizar afirmaciones positivas de todo tipo. Te darán esperanza en momentos difíciles. Te brindo algunos ejemplos. Puedes armarte tus propias afirmaciones y ver cuáles funcionan mejor para ti:

  • “Esto va a pasar”
  • “Cada vez me siento mejor”
  • “Voy a tener éxito”
  • “Se va a solucionar”
  • “Se viene lo mejor”
  • “Estoy tranquilo y relajado”
  • “Me va a ir bien”

Como verás son oraciones breves. Van al punto. Puedes armar algo más elaborado si lo crees necesario pero recomiendo que trates en lo posible de que sean cortas y efectivas. Siempre afirmando y trata de eliminar los “No” adelante. Ejemplo: “No me va a pasar esto” es mejor reemplazarlo por “Quiero que me pase esto”.

Siempre hacia la afirmación...

6. El movimiento slow

Significa empezar a hacer las cosas más despacio, más lentamente. Si hacemos todo a las apuradas, pensando en lo que sigue, nos agotamos mentalmente y nos estresamos. ¿Qué tan rápido comes? ¿Qué tan rápido conduces tu automóvil? ¿Qué tan rápido haces tu trabajo?
Bueno, se trata entonces de empezar a hacerlo todo más lento.

El otro día me preguntaba porqué pasaba el año tan rápido. Siento que los días vuelan y se me escurre el tiempo como agua entre las manos. Estando a fin de año hago un balance y es como que algunos meses no los viví. Se esfumaron de un día para el otro.

Creo que esto tiene que ver porque vivimos a las corridas todo el día. En lugar de hacer un par de cosas, tenemos para hacer 20 o 30. De aquí para allá sin parar como si fuéramos máquinas sintiendo una mochila muy cargada a nuestras espaldas.

Como habrás visto, por suerte hay un abanico interesante de técnicas de relajación. Conocerlas te servirán para combatir un poco el estrés y el nerviosismo. Si bien puedes contar con estas herramientas, lo mejor siempre es tratar de que mires dentro tuyo y puedas detectar cuáles son las cosas que te están poniendo tenso, nervioso o estresado.

Tenemos una sola vida y hay que tratar de disfrutarla. Problemas hay y de todo tipo. Algunos se resuelven y otros se quedan con nosotros para toda la vida. Va a estar en ti en cómo sobrellevarlos. Pero muchas veces nos generamos en nuestra mente preocupaciones de cualquier tipo. Por eso, empieza a identificarlas y a eliminarlas de tu vida. No vale la pena vivir preocupado por cosas que realmente no sean importantes.

Y por lo que es importante en lugar de “preocuparse” hay que “ocuparse”.

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