Transitando Nuestro Propio Camino

Cada tanto vemos en Internet algún video de un niño de cinco años tocando el violín de manera sobrenatural. Nos quedamos impactados por semejante talento y por la increíble manera en que toca la pieza musical.

También no falta la oportunidad en donde nos comparten un video (de un minuto de duración), donde apreciamos a un artista pintar un cuadro desde cero hasta llegar a un resultado hiperrealista de no creer.

He visto en ocasiones otros materiales donde un sujeto hace acrobacias entre los edificios (Parkour), trucos en una mesa de pool que superan toda lógica y juegos de acrobacia que desafían la gravedad.

Siempre el resultado es el mismo. Quedo atónito y en un estado profundo de admiración.

Hay personas que pueden hacer cosas asombrosas. Será resultado de talento, será resultado de mucha práctica y errores cometidos o será la consecuencia de un mix.

Lo cierto es que todo lo que vemos en Internet entretiene, es para admirar, contemplar, compartir y comentar.

Pero también muchas de las cosas que consumimos online pueden generarnos un bloqueo mental y frustración.

Vemos a alguien tocando la guitarra de manera espectacular y queremos tocar la misma canción de manera igual. Observamos como alguien baila un tango “perfecto” y apuntamos a bailar como esa persona. Nos deleitamos con un “speed painting video” y dejamos todo lo que estamos haciendo para hacer lo mismo. Leemos un libro que nos deleitó en cada hoja y queremos escribir un best seller.

Y así con varias cosas.

Nos estamos comparando con el otro y por alguna razón que aún no logro entender queremos hacer lo mismo o creemos que así debería ser nuestro camino.

Aprendemos algo nuevo, tratamos de practicarlo y nos ponemos metas demasiado altas para alcanzarlas en poco tiempo. Y lo que no sabemos es que detrás de todo hay diez horas de práctica cada día (durante 5, 6, 10 años) para alcanzar el nivel que vemos en solo cuatro minutos.

Realmente desconocemos cuánto tiempo y esfuerzo le costó al otro para estar donde está hoy. Y más allá de que sea esfuerzo o talento a nosotros no nos debería importar.

Tenemos que transitar nuestro propio camino

Está bárbaro aquel que baila, cocina, pinta o juega al tenis de manera “inhumana”.
Pero después de todo...

¿Para qué quiero cantar así? ¿Para qué quiero dibujar así? ¿Necesito realmente correr más rápido que una chita?

¿Es necesario tanto esfuerzo, estrés y frustración solo por el hecho de llegar a ser excelente en algo y ser reconocido?

Quizás es momento de quitarnos presión de encima.

No necesitamos ser como aquel individuo que alguna vez vimos en YouTube.

Podemos aprender de manera más tranquila, disfrutando de lo que hacemos y sin apurarnos.
Vamos a llegar al resultado que podamos llegar y aún así nos quedará tiempo para seguir mejorando.

Personalmente me cuesta asimilar esta idea pero de a poco lo estoy haciendo. Recuerdo que un tiempo atrás me auto generaba mucha ansiedad innecesaria porque me ponía la “disciplina” y “presión” para mejorar y ser extraordinario en algo y poder hacer eso que alguna vez vi en Internet.

Lo cierto es que ahora creo que está bueno contar con referencias o personas que nos inspiren, pero hasta ahí nomás. Tenerlas como una referencia pero no como algo obligado a seguir.

Con esta forma de ver las cosas notarás como la presión disminuye, te relajarás y estarás con otra predisposición general. A practicar, equivocarte un montón y dejar que fluya.

En lugar de pintar hiperrealista quizás lo tuyo son “dibujitos simples”, en lugar de escribir un libro de 600 páginas quizás lo tuyo son cuentos cortos, en lugar de tocar una pieza de Mozart quizás disfrutás más tocando el feliz cumpleaños.

¿Se entiende la idea?

Solo vemos una porción de la realidad

En Instagram o Pinterest se pueden apreciar imágenes maravillosas. La obra maestra terminada, la decoración perfecta de un hogar, aquel mueble artesanal resplandeciente.

Los usuarios comparten lo que hacen y por lo general se aprecia calidad, talento y magia.
Es todo cuasi perfecto y el resto de los seguidores likean y comentan con tono de admiración.

Hay otros usuarios que muestran más su proceso de trabajo y cuentan cómo llegaron a un resultado, lo cuál es más interesante aún.

Pero de la gran cantidad de personas que les gusta hacer algo o tienen algún hobbie o profesión latente, quizás hay muy pocos que comparten lo que hacen.

Escriben y queda archivado en un cuadernito, dibujan y son bocetos que van a parar al tacho de basura o saben un truco de magia y nunca lo mostraron a nadie.

Y no porque no quieran compartirlo, sino por miedo a la crítica o por pensar de que lo que hacen es mediocre.

De ser así, te aliento a que lo compartas igual si es tu deseo. Lo que puedas hacer ahora es super valioso y con el tiempo irás mejorando.

¿Es necesario cantar como tal o cual? ¿Es necesario cocinar como un masterchef? ¿Es necesario ser como David Copperfield?

No.

Somos lo que somos aquí y ahora. Y cada uno de nosotros transitará su propio camino como pueda.

Te aliento a dejar atrás las comparaciones, a confiar en lo que hacés y disfrutarlo sin presiones.

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