Vida cotidiana

Administrando nuestra barrita de energía

Si anoche descansamos bien, probablemente nos levantemos con nuestra “barrita de energía” al 100%. Y a lo largo del día, la misma se va ir agotando.

En uno de los mejores libros que leí últimamente llamado “The ONE Thing”, el autor dice que no es verdad que podamos manejar nuestra fuerza voluntad cuando nosotros queramos.
Cuanto más cansados estemos, más difícil se nos va a hacer cumplir con tareas que requieran de un grado de esfuerzo. Por eso insiste en que es fundamental hacer los más importante que tengamos cuando podemos. Es decir cuando nuestra energía nos lo permite.

Estableciendo mini-rutinas que te acerquen a tus metas

En los últimos meses empecé a implementar una estrategia para realizar pequeños progresos diarios en todas las áreas que me gustaría mejorar. A esta estrategia la llamo las “mini-rutinas” y consiste en tratar de sistematizar la manera de hacer algunas cosas.

Anteriormente me pasaba que cuando dejaba todo librado a mi estado de ánimo y a mis “ganas” veía que no hacía nada o bien lo hacía cuando se me daba la gana haciendo de todo un progreso muy lento y penoso.

Cómo vivir sin Internet y no sufrir en el intento

Internet me alimenta el bolsillo y la adicción a “estar conectado”. Por eso cuando el viernes pasado cayó un rayo y me dejó sin servicio, me agarró una sensación de ahogo al sentir que me faltaba algo muy importante. Me di cuenta de que mi ansiedad se disparaba rápidamente conforme pasaban los minutos y el servicio no se restablecía.

¿Qué se puede hacer en quince minutos?

Hay veces que subestimo el valor del tiempo. Tengo la impresión de que quince minutos no valen nada y suelo postergar varias tareas por creer que me van a llevar mucho más tiempo el poder realizarlas.

Sin embargo me he dado cuenta de que en quince minutos se pueden hacer muchas cosas. Si nos mantenemos enfocados durante ese período de tiempo podremos ser capaces de aumentar nuestra productividad notablemente.

Trabajar escuchando música para estar más motivado

Un viernes a partir de las dos de la tarde es un momento ideal para no hacer nada. Me invade un sueño espantoso que no me deja trabajar y cuando la fiaca finalmente se apoderó de mi cuerpo y alma, me rindo sonrientemente. No le cuentes a nadie pero voy a simular que trabajo hasta las cinco de la tarde…

El fin de semana está cerca y ya he trabajado lo suficiente hasta ahora. Al menos eso creo.

Practicando momentos de liberación mental

Hoy me levanté con un nudo en el estómago sintiendo ansiedad por el día que tenía por delante.
Mi cerebro era una verdadera nebulosa incapaz de dar respuesta a tanto estímulo mental: Recordaba las cosas para hacer en el día, se me venían a la mente los problemas no resueltos, planificaba meticulosamente las tareas, reflexionaba acerca del fin de semana que se aproximaba y me auto-programaba para ser una persona lo más eficiente posible así no solo podía cumplir con el trabajo sino también con mis actividades de ocio.

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